Hotel_en_Av_Arequipa
Me
vi a mi mismo ingresando a un hotel, parecía ser de la Av. Arequipa, en
una esquina con dos accesos. El botones o portero estaba de rojo me
preguntó qué quería (así de simple), le indiqué que una habitación. Me
condujo a los pisos superiores directamente, sin pasar por la recepción. En
el camino por la escalera subían y bajaban chicas, como si hubiese una
reunión pisos más arriba. Y efectivamente a partir del 3er piso parecía
que estaba lo bueno. Con total frescura los trabajadores del hotel
(estaban con sus uniformes) les decían a las damas: "La próxima vez con
todo, me das todo". Simplemente ignoré lo que sucedía e ingresé a la
habitación que tenía la puerta abierta y que el botones me indicó era la
mía. Vi por la ventana que a la espalda de este hotel había un parque,
en él se celebraba una especie de fiesta, todos cheleando la
desaparecida cerveza Brahma. A pesar de yo estar en un tercer piso logré
escuchar que un vendedor de comida le decía a una persona ya ebria:
"Respeta las reglas, esconde las botellas"; esta persona hizo caso, las
tomó y se fue. Cerca había una carpa con tres personas aún bebiendo y
bailando, pero una de ellas cabeceaba como si estuviera agotada. Era un
soldadito o cadete, seguro que estaba en su día libre. Éste en su breve
momento de lucidez me gritó "Únete, entra a la carpa". Bueno, decidí
bajar e ingresé a esa carpa de los tres. Busqué algo para beber pero ya
no había nada, Cuando quise conversar con este tipo, ingresó a la carpa
otro sujeto que parecía su hermano, por los rasgos de su cara y misma
ropa. Felizmente se lo llevó pero a regaña dientes se escuchó que le
decía "Casi te pepean.." Después de esto decidí regresar al hotel, subí a
mi cuarto, busqué mi celular para llamar a mi novia y preguntarle por
qué se demora tanto. Con sorpresa vi que en la pantalla del celular
había un mensaje de SIN COBERTURA. El cuarto que me dieron tenía cocina.
Ingresé en ella y vi varias ollas puestas, abrí una de ellas y estaba
llena de tallarines rojos, platillo que no me agrada por su olor, pero
tenía tanta hambre que casi me rindo; en eso ingresa la persona que hace
la limpieza y me dice: "Coma señor, no se reprima". Eso me convenció, tomé
un tenedor y cogí una gran cantidad de fideos, al estar a punto de darle
el mordisco me desperté y terminó este sueño.
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